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Estrés animal en el Transporte

La sociedad en la que vivimos se encuentra cada vez más involucrada y concienciada sobre el bienestar de los animales. La legislación vigente se ha involucrado aún más y ahora exige que ganaderos y productores, así como cualquier persona que pretenda transportar animales vivos, deban realizar un curso de bienestar animal para asegurar la sanidad del animal.

Estas medidas, como decíamos, están recogidas por la legislación vigente y podemos destacar:

– Poseer instalaciones que sean adecuadas para realizar tareas sanitarias y de manejo de animales, otorgando agua fresca y sombra.

– Dar buen trato a los animales, evitando usar elementos lesivos, particularmente en el transporte y en las operaciones de carga y descarga.

Además de los daños causados al animal, un mal manejo de los mismos durante el transporte, pueden afectar significativamente a la calidad de la carne. Si la carne tiene traumatismos o el pH alterado, pueden ser rechazadas para el consumo, lo que se transforma en pérdidas.

¿Puede sufrir estrés el animal?

Por supuesto. Hay situaciones, como la carga, la descarga y el transporte, en las que el animal puede sentirse especialmente vulnerable y excitado. En estas situaciones, en su organismo se producen alteraciones fisiológicas que son fácilmente medibles.

La forma más habitual de medir esto es analizando el nivel de cortisol o cortisona del animal (es una hormona producida por la glándula suprarrenal en respuesta al estrés), el metabolismo energético (glucosa o lactato) y el daño muscular (creatinas). Por supuesto, algo más facilmente observable también es un claro indicador del estrés del animal, como el ritmo cardíaco o un comportamiento anormal.

 

¿Influye el estrés en la calidad de la carne?

Como hemos mencionado anteriormente, la respuesta es sí.

Para evitar que esto repercuta a la calidad de la carne, es imprescindible que el animal no esté estresado ni lesionado durante las horas previas al sacrificio, que haya descansado convenientemente durante al menos 24 horas y, por supuesto, conseguir que el animal viaje de la forma menos estresante posible.

Un animal que ha sido adecuadamente transportado y cuidado, tendrá un pH entre 5,6 y 6,2, lo cual indica que el glucógeno en los músculos es alto y, por ello, se genera mayor cantidad de ácido láctico.

El ácido láctico que contiene el músculo tiene el efecto de retardar la aparición de bacterias que pueden contaminar la carne durante el sacrificio. Por ello, la carne de los animales que han sufrido estrés y no han sido bien tratados, sufrirán del deterioro por estas bacterias, generando pérdidas en la producción.

 

En Iberf Agroformación sabemos que es especialmente importante el buen manejo y trato de los animales, tanto para su bienestar como para mantener la calidad y las buenas propiedades de la carne. Es por ello que ofrecemos el curso de Bienestar Animal en el Transporte, con el que obtendrás el certificado de competencia de transporte de animales vivos.

 

12 diciembre, 2018

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